sábado, 28 de abril de 2012

CAPÍTULO 10. DEMASIADA BEBIDA.


Me despierto, son las 2 de la madrugada. Estoy en el sofá, voy a la habitación de mi hermana… No está. Lo suponía, y es el primer día que pasa con él. Y es que ya no me preocupo por ella, si no por él. Tampoco se merece a una chica así, ¿no? Vamos… creo yo. Que no digo que sea mala pero… Un ruido me saca de mis pensamientos. Me dirijo a la puerta. Es ella. Y él. La lleva agarrada, intentando que no se caiga.

- Se ha pasado con la bebida… - Dice.
- Joder, ¡ya te vale a ti también! – La ayudamos a que se tumbe en la cama, con cuidado. Cierro la puerta, cojo a Dani del brazo y lo llevo al salón.- ¡Para una vez que tienes que cuidar de ella!
- ¡Que se cuide ella sola, que es mayorcita!
- Eh, relájate, ¿eh? Tranquilito.
- Estoy tranquilo, ¡aquí la única que está siempre amargada eres tú! –Y se va, me deja aquí, con la palabra en la boca. Quizás tenga razón, quizás debo de salir más…

Sabía que volver a convivir con mi hermana me iba a traer problemas, y no, con él no quiero tenerlos. Me tumbo en mi cama. Vuelta hacia allí, vuelta hacia allá. No puedo dormir. Mañana le pediré perdón, tampoco ha sido para tanto, ¿no?...Sí, me he pasado, estoy mal…
No aguanto más, lo llamo.

- ¿Quién coño es a estas horas? – Dice con voz dormida. No le contesto, me da miedo hacerlo, ¿y si se cabrea más? – ¡A ver, hijo de puta, como sepa quién eres te parto la cara! – Y cuelga. Y yo quiero morirme, dejo el móvil sobre la mesita y duermo, lo que puedo…

CAPÍTULO 9. CALIFORNIA KING BED.


Llego a casa. ¡Qué chico! Espero que no sea impuntual siempre, odio que la gente sea impuntual, pero creo que si me tocara esperar a Dani me daría igual, estoy segura de que valdría la pena… ¡Pero porque es divertido!
Móvil. Mi hermana. ¿Qué querrá?

-      - ¿Sí?
-      - Anna… -Noto su voz temblorosa.
-      - Dime, Natalia, ¿qué pasa?
-     - Tengo miedo, Dani no llega, ¿y si le ha pasado algo? -Miro el reloj. Lo he visto hace un cuarto de hora, iba para allá.
-      - No te preocupes, seguro que llega pronto. Lo acabo de ver en la calle, iba a toda prisa para la cafetería.
        - ¿Segura? 
        - Segurísima, no te preocupes, solo que ha pinchado… ¡la rueda del coche!... y tendrá que llamar para arreglarlo, nada más.
-      - Vale… - Le noto más tranquila.- Gracias, Anna.
-      - De nada – sonrío y le cuelgo.

La estoy ayudando… Anna… la estás ayudando a conseguir a ese chico… a Dani, al chico de la sonrisa preciosa, al que siempre lleva los calzoncillos a la vista, al que gasta un bote de gomina por día. Y me preocupo, ¿por qué? ¿No debería de ayudarla? ¿Quizás me gusta? No, no, es imposible. Además, es mi hermana, quiero lo mejor para ella, y él es increíble.

Por el momento me tumbo en el sofá, me pongo los auriculares y subo el volumen a mi móvil, como si estuviera alejándome del mundo, sintiendo cada frase de la canción ‘California King Bed’…