Llego a casa. ¡Qué chico! Espero que no sea
impuntual siempre, odio que la gente sea impuntual, pero creo que si me tocara
esperar a Dani me daría igual, estoy segura de que valdría la pena… ¡Pero
porque es divertido!
Móvil. Mi hermana. ¿Qué querrá?
- - ¿Sí?
- - Anna… -Noto su voz temblorosa.
- - Dime, Natalia, ¿qué pasa?
- - Tengo miedo, Dani no llega, ¿y si le ha pasado algo?
-Miro el reloj. Lo he visto hace un cuarto de hora, iba para allá.
- - No te preocupes, seguro que llega pronto. Lo acabo
de ver en la calle, iba a toda prisa para la cafetería.
- ¿Segura?
- Segurísima, no te preocupes, solo que ha pinchado… ¡la
rueda del coche!... y tendrá que llamar para arreglarlo, nada más.
- - Vale… - Le noto más tranquila.- Gracias, Anna.
- - De nada – sonrío y le cuelgo.
La estoy ayudando… Anna… la estás ayudando a
conseguir a ese chico… a Dani, al chico de la sonrisa preciosa, al que siempre
lleva los calzoncillos a la vista, al que gasta un bote de gomina por día. Y me
preocupo, ¿por qué? ¿No debería de ayudarla? ¿Quizás me gusta? No, no, es
imposible. Además, es mi hermana, quiero lo mejor para ella, y él es increíble.
Por el momento me tumbo en el sofá, me pongo los
auriculares y subo el volumen a mi móvil, como si estuviera alejándome del
mundo, sintiendo cada frase de la canción ‘California King Bed’…
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